martes

Un dia lluvioso entré, o tal vez salí. ¿A dónde entré? Me detuve a mirar uno de los cuadros que estaban colgados en la pared de tenue luz azul. Me parecía familiar, asimilaba el porqué. Poco a poco perdí el sentido y no supe qué hacer. No supe explicar qué hacía allí, para qué estaba allí, porqué me encontraba yo en ese lugar, parado, mirando perdidamente ese cuadro.
Carecía de emoción alguna y para colmo, el cuadro no me habló.

Lentamente me retiré y me dirigí hacia el cuarto siguiente. Allí se encontraba él, desorbitado como su propia mente. Sin rumbo, aunque quieto. Tan pronto reaccioné, le advertí que su cigarrillo ya desaparecía. Él jamás lo notó y aún así lo cargaba con una fría liviandad. Entre pensamientos oscuros, dió una ultima pitada y lo dejó caer.
Las cenizas chocaron contra el piso de madera antigua y el sonido provocado fue casi igual al que producía su cerebro. Titilaba, y una muerte mental se venia venir.
La media naranja nos esperaba con sus gajos abiertos y una vez mas nos acobijó con sus melodias, sus estragos, su serenidad, su destrucción, y sus acobijados colchones de drogas.
El olor a locura se hacía presente mientras se revolvian los viejos libros, los vinilos y los filosos instrumentos de cocina. La terraza nos invitaba, pero el frio hacía imposible el encuentro.
La depresión culminó la escena y pintó de una buena vez las sonrisas del descontento, de la paranoia y del desconformo en nuestras blancas caras.
Esperando el sorbo de luz, él durmió en su cama luego de leerle un párrafo de "El Túnel" que terminó de aclarar el agobiante monólogo que nos hicieron sufrir.
Me quedé quieto, mirandolo descansar mientras revolvía las páginas sin sentido alguno. Habrán pasado tan solo unas horas, hasta que el trago llegó y alimentó mi sed de claridad. El cambio drástico provocó y el olor a muerte se apagó.
Me recosté lentamente, envuelto en mi propio calor, extrañando cada uno de tus colores.
Imágenes mentales también llamadas sueños te recrearon de una forma casi perfecta, pero se desvanecían una y otra vez.

Sin soportarlo, me dormí.
Extraño al sol, extraño al arcoiris.

miércoles

Ira

Me cago, literalmente, en tu puta, sucia e inmunda mente materialista. Cerrada de mierda, seguí comiendo mierda total el que se tiene que bancar tu basura, tus cuestionamientos de mierda y tu puterío capitalista soy yo.
Pero a mi no me vas a joder, yo sé bien lo que hago y vos estás en cualquiera.
Date cuenta. La ira no lleva a nada, pero hoy en dia me puede.
Después me arrepiento, pero qué importa, si no vas a cambiar.
Mente tarada.