lunes

Abel y Caín.


Claras cuestiones llevaron al suceso. Ya desterrados de ElParaíso, concibieron a su hijo, Caín, quien formó el primer asentamiento humanoya fuera de éste. Desde lo alto, Yahvé observaba detenidamente los pasos de eljoven muchacho, y su hermano menor, Abel. Tales como hermanos, decisionespersonales hicieron que cada uno optara por su camino. Así, el mayor decidiópor el trabajo de la tierra, mientras que el menor tomó el camino del pastoreo.
Llegado el momento indicado, cada uno de ellos presentó laofrenda en sus respectivos altares. Fueron presentados, de esta manera losprimogénitos de sus ovejas y a su vez, el fruto de la tierra fue volcadosuavemente sobre el altar.
Una simple mirada bastó para que ambos se dieran cuenta de que la ofrenda porparte de Caín había sido más grata para la figura de Dios. De forma inmediata,el mayor se vio terriblemente invadido por celos, lo cual lo llevaron a pensarincluso lo peor de su propio hermano.
Un tiempo más tarde, mientras Abel ejercía cuidadosamente su pastoreo, Caínaprovechándose de la concentración de su hermano en dicha actividad, decideactuar.
Solo bastaba un rápido y certero movimiento para acabar definitivamente con loscelos. Había llegado la hora.
Así fue como a los pocos segundos, la roja sangre brotaba desu pié sin descuido. Áridos sollozos salían de su boca, lo cual hizo llamar laatención de Yahvé, quien no dudó en averiguar qué sucedía. Mientras tanto;Abel, quien giró rápidamente al escuchar el grito, miraba indignadamente cómosu hermano yacía revolcado en la tierra.
Luego del suceso, las órdenes de Dios estaban listas para cumplirse. De estaforma, Caín fue condenado, a pesar de su creciente dolor, a un largoperegrinaje vagando por las extensas tierras sin descanso alguno.

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