lunes

AMOR LIBRE

viernes

Sueños, falta el aire, termina.
Frío, oído, intentar.
Orillas, empezar, despertar.
Sin embargo, las flores seguían creciendo.
Pantalla roja.
Chirrido de dientes.
Mente cerrada, miedo domina,
controla, aniquila.
Respira.
Sucia realidad.
Caras, caras, caras. Infinidad de caras. Graciosas expresiones sin sentido invaden tu mente, tu ser, tu maldita forma de ser. Y ahora, tus sentimientos eran azules y tus labios pálidos, como el fruto de tu vientre. Mirabas con desprecio, con emoción a tu alrededor, buscando descaradamente la solución a tus problemas.
Alcanzaste el borde del abismo y gemiste:
"¿Quién te necesita falsedad?
¿Quién te recita soledad?
¿Quién te limita libertad?"
Lloraste en seco una vez más.

Se fueron amigando

"Y más miedo que ellos dos, me daba el propio ser humano. Muy normal"

El mundo no comprende lo que hacemos aquí

Noches de sudor, de pecado terrible.
De sueños derramados.
Para darme cuenta, que no hay más camino que el que yo me he enseñado.

Pecado

Tal vez es una forma más de ver, de sentir, de decir las cosas, desde un vagón atontado por los sentimientos de miles y miles de cabezas, de cuerpos que caminan sin un porqué.
Sin razón, razonan ilusiones negativas que aterran niños, niños, niños.
Le gustaba esperar la comida así.
¿No parpadeaba?
No paraba de mirar fijamente la puerta de su habitación.
Hasta que...
Su comida llegaba.
Y con ella, ¡Un sin fin de emociones marcianas!
Volviendo atrás, había una vez una pirámide muy bonita.
"Solo vine por mis cosas, pronto iré al exterior."
Pero un día, así como si nada eh!
Se derritió. Y su esencia se filtró. Y formó.

martes

"La pizza es mejor que el asado."
¿Sabías vos?
Tenés que hacer TODO lo que se te cruza por la cabeza y que te hace feliz. Tenés que hacer todas esas cositas, por más tontas, estúpidas, insignificantes que sean. Por más que vaya en contra de lo normal, de la moral o de la ley. No importa, vos tenés que hacer todo lo que te haga feliz. Sin importar el qué diran, el qué pensaran. Importás vos, a los demás no les importa tu felicidad. Tu felicidad es tuya y la formás vos. Así que empezá ahora, no pierdas más tiempo. 
Artilugio Fetichista Inmoral Corruptivo

lunes

Instrucciones para andar en patineta.


Comience por colocar sobre la frágil superficie terrestre, aquél trozo de Maple que usted ha adquirido con anterioridad. Deberá situarlo al aire libre, de manera tal que el rostro áspero y oscuro mire directamente hacia lo más profundo del suave cielo. No se preocupe, la lisa cara de madera no sufrirá daño alguno: cuatro pequeñas estructuras rodantes de color hueso se encargarán de procurar que esto no suceda.  Ha llegado el momento en donde usted hará de este simple objeto, algo más.  Deberá despegar sutilmente del caliente asfalto, cada uno de sus pies. No se desespere, el calor cesará en cuanto más rápido usted accione.
Permita que el fresco aire entre a sus pulmones, barriendo con cada mínima impureza de temor que éste encuentre en su camino. Necesitará de algo mas… pero a diferencia de todo lo demás, no es físico. Solo tendrá que limitarse a buscarlo dentro de sí mismo. Ya con el temor fuera de su cuerpo, emprenda con confianza y ordene al maestro, el primer paso. En este momento usted se sentirá un poco extraño, sentirá que ha comenzado una acción pero que debe terminarla. Ahora deberá sufrir un cambio brusco de sensación y percepción. Pasará a situarse en una nueva realidad… o tal vez deje la antigua un paso atrás para sumergirse en algo que es más que una simple realidad. Lleve rápidamente su otro pie a la superficie granosa para percibir el cambio.  Notará que algo ha adquirido… no intente buscar explicación ni nombre a esto. No tema, es solo equilibrio.
 Ignore el entorno y concéntrese para un mejor resultado. Luego de asegurarse de que nada intervenga delante suyo, dará por iniciado el proceso de patinaje. Para ello, gracias a su nueva adquisición, deberá quitar momentáneamente uno de sus pies para hacer posible la fricción contra el fogoso asfalto. Esta acción generará que usted avance, que usted sienta la brisa, que usted finalmente patine. Absténgase a desilusionarse al notar que levemente su estado de movimiento comienza a cesar, debido a que esto es normal. Para volver a su estado anterior, basta con repetir la previa acción de fricción con su pie.

El blanco perfecto.


Era la noche de un atípico martes, de cielo claro y nubes opacas, cuando Jaime Meirovich visitó por ultima vez el exterior de su casa, contemplando detenidamente los movimientos de la calle que sus 81 años le aportaron tal habilidad y con cierta mirada de nostalgia de tiempos pasados desde aquél mármol blanco que brillaba reluciente bajo la puerta de la calle 71 entre 10 y 11.  El mismo mármol que los habitantes del PH pisaban antes de entrar.
Un último y extenso suspiro fue la pauta que implicó el fin del día, a la espera de un descansado y merecido sueño. La puerta se cerró dándole paso a una inmensa oscuridad que recubrió casi todo el pasillo. Con la palma en la pared rastreó a su manera el interruptor que daría fin al manto negro, y así poder avanzar hasta llegar a su puerta. A su vieja y conocida puerta. Robusta, contemplaba al anciano con su ojo, irónicamente.
Los recovecos de la cerradura sintieron el frío, dándole paso al anciano a su hogar. Una sensación de satisfacción y seguridad recorrió su cuerpo. Optó por obviar la cena, su cuerpo cansado pedía a gritos una superficie en donde recostarse. Se dirigió a su cuarto, encendió un pequeño velador junto a su cama y tras tomar una sábana limpia del antiguo placard, dio paso a la oscuridad. Sus propios párpados ejercieron fuerza suficiente para caer, y así Jaime dejó, momentáneamente, éste mundo.
Pasaron tan solo algunas horas, y el silencio al fin se interrumpió. Pasos, suspiros y pequeños golpes de movimientos bruscos culminaron el clima del PH. La sombra se dirigió hacia la robusta puerta. Triste, la mirilla sintió el golpe que derribó su soporte. La puerta había caído.
Pupilas dilatadas abrieron paso entre la oscuridad del cuarto de techo alto, y gritos sobresaltaron al viejo. Sintió confusión y más confusión. Su cuerpo sintió las manos de odio de un joven de no más de 25 años, quien descargó con furia su dolor y ambición en la piel del anciano.
Al abrir los ojos, se sintió inmóvil y solo. Reconoció a los pocos segundos que se trataba de su baño. ¿Quién iba a pensarlo? Ahora estaba él, sintiendo cómo las curvas de la bañera no se terminaban de adaptar a su cuerpo. La misma sábana que lo protegió durante la noche, ahora lo rodeaba, con fuerza y sin descanso. Pasaron tan solo unos minutos hasta que miles de puntadas invadieron su cuerpo, como abejas que dejaron allí el rencor de una vida entera de sufrimiento.
Las horas pasaron y su reloj interno contó más de 16. Nunca supo cuantas fueron, ni cuantos golpes recibió, pero desde aquél día, jamás volvió a confiar en aquél sucio mármol.

Abel y Caín.


Claras cuestiones llevaron al suceso. Ya desterrados de ElParaíso, concibieron a su hijo, Caín, quien formó el primer asentamiento humanoya fuera de éste. Desde lo alto, Yahvé observaba detenidamente los pasos de eljoven muchacho, y su hermano menor, Abel. Tales como hermanos, decisionespersonales hicieron que cada uno optara por su camino. Así, el mayor decidiópor el trabajo de la tierra, mientras que el menor tomó el camino del pastoreo.
Llegado el momento indicado, cada uno de ellos presentó laofrenda en sus respectivos altares. Fueron presentados, de esta manera losprimogénitos de sus ovejas y a su vez, el fruto de la tierra fue volcadosuavemente sobre el altar.
Una simple mirada bastó para que ambos se dieran cuenta de que la ofrenda porparte de Caín había sido más grata para la figura de Dios. De forma inmediata,el mayor se vio terriblemente invadido por celos, lo cual lo llevaron a pensarincluso lo peor de su propio hermano.
Un tiempo más tarde, mientras Abel ejercía cuidadosamente su pastoreo, Caínaprovechándose de la concentración de su hermano en dicha actividad, decideactuar.
Solo bastaba un rápido y certero movimiento para acabar definitivamente con loscelos. Había llegado la hora.
Así fue como a los pocos segundos, la roja sangre brotaba desu pié sin descuido. Áridos sollozos salían de su boca, lo cual hizo llamar laatención de Yahvé, quien no dudó en averiguar qué sucedía. Mientras tanto;Abel, quien giró rápidamente al escuchar el grito, miraba indignadamente cómosu hermano yacía revolcado en la tierra.
Luego del suceso, las órdenes de Dios estaban listas para cumplirse. De estaforma, Caín fue condenado, a pesar de su creciente dolor, a un largoperegrinaje vagando por las extensas tierras sin descanso alguno.